miércoles, 24 de agosto de 2011

NO ES SON

A pesar de que no es fácil, pienso en confiar,
confiar suertes a tus letras, a tu calma,
a la casi niebla.
Permíteme ceder la buena fe
que la conciencia oscila entre sus garras.

No duermo,
y es porque sueño, sin agitar,
las presiones del viento.

Intrazable luz que no puede más,
clamor ardiente de medio hálito
danzando al borde de un claro palenque.

Tengo culpa, y no es de pensar,
algo cándido e ideal flexiona esta tristeza
disloca dudas de altamar
al punto eterno del aciago.

Y las arenas del pasado,
¡qué invictas hormiguean!,
pues no hay razón que me delate
más que la certeza de no saber
cuando un ser es inanimado
y cuando mera piedra al caer.

¿Vislumbrarás sin condición, alma?
Cavilo inmersa pues caía gresca
¡gresca bajo restos de temple!
Era incesante la vida que habitaba, 
no pude detenerme.
Suscitó un abisal que me hizo inconcebible,
inadecuada,
incapaz de evocar la paz traína .

Fui rayo que turbó el son del rumbo.


sábado, 30 de julio de 2011

Correspondencia de la momia


Antonin Artaud, un grande de la poesía surrealista. Sin más preámbulos, empieza la ausencia en las letras de este blog:

Correspondencia de la momia

Esa carne que ya no se tocará en la vida,
esa lengua que ya no logrará abandonar su corteza,esa voz que ya no pasará por las rutas del sonido,
esa mano que ha olvidado hasta el ademán de tomar, que ya no logra determinar el espacio
en el que ha de realizar su aprehensión,
ese cerebro en fin cuya capacidad de concebir ya no se determina por sus surcos,
todo eso que constituye mi momia de carne fresca da a dios una idea del vacío en que la compulsión
de haber nacido me ha colocado.Ni mi vida es completa ni mi muerte ha fracasad0 completamente.
Físicamente no existo, por mi carne destrozada, incompleta, que ya no alcanza a nutrir mi pensamiento.
Espiritualmente me destruyo a mí mismo, ya no me acepto como vivo. Mi sensibilidad está a ras del suelo, y poco falta para que salgan gusanos, la gusanera de las construcciones abandonadas.
Pero esa muerte es mucho más refinada, esa muerte multiplicada de mí mismo reside en una especie de 
rarefacción de mi carne.
La inteligencia ya no tiene sangre. El calamar de las pesadillas da toda su tinta, la que obstruye las salidas del espíritu; es una sangre que ha perdido hasta sus venas, una carne que ignora el filo del cuchillo.
Pero de arriba a abajo de esta carne agrietada, de esta carne no compacta, circula siempre el fuego virtual. Una lucidez enciende de hora en hora sus ascuas que retornan a la vida y sus flores.
Todo lo que tiene un nombre bajo la bóveda compacta del cielo, todo lo que tiene un frente, lo que es el nudo de un soplo y la cuerda de un estremecimiento, todo eso pasa en las rotaciones de ese fuego en el que se asemejan las olas de la carne misma, de esa carne dura y blanda que un día crece como un diluvio de sangre.
La habéis visto a la momia fijada en la intersección de los fenómenos, esa ignorante, esa momia viviente que lo ignora todo de las fronteras de su vacío, que se espanta de las pulsaciones de su muerte.
La momia voluntaria se halla levantada, y a su alrededor se agita toda realidad. La conciencia como una tea de discordia, recorre el campo entero de su virtualidad obligada.
Hay en esa momia una pérdida de carne, hay en el sombrío lenguaje de su carne intelectual toda una 
impotencia para conjurar esa carne. Ese sentido que recorre las venas de esa carne mística, en la que cada sobresalto es un modo de mundo y otra especie de engendrar, se pierde y se devora a sí misma en la quemadura de una nada errónea.
¡Ah! ser el padre nutricio de esa sospecha, el multiplicador de ese engendrar y de ese mundo en su devenir, en sus consecuencias de flor.
Pero toda esa carne es sólo comienzos y ausencias y ausencias y ausencia...Ausencias.

viernes, 24 de junio de 2011

Tiempo del hado

Evocar es tan difícil, pero intentaré enlazar recuerdo tras recuerdo para evitar la palidez de la historia que debe continuar.

Nebulosas voces me musitan datos sobre mi infancia en inicial. Me hablan de madurez espiritual en apenas 3 años, un par de diplomas por algún concursillo en la temporada estival y acostumbrados frugos al término de las clases con mi papá. Él, con lentes oscuros en días de calor y estío, me recogía del C.E.I. N°09 Naranjal. No tantearé las charlas de camino a casa, pues fueron olvidadas conforme pasaban los años de constantes conflictos con los hermanos de mi papá debido a que no toleraban la torre de libros que se alzaba en el depósito de la casa; pero no había otro lugar, ¿qué hacer?. Empezaba la primaria, quizá mis padres creyeron que era una niña genio, futura ingresante a la UNI, mas yo sólo veía notas azules, más diplomas y recitales de poesía. Fue el momento de creer en las letras de alguien que no me diera un premio, sino, un consejo, y así fue como leí “Los desengaños del mago” de Scorza. Los sentimientos más arcanos merodeaban aquella irrealidad, en sus capítulos me bañaba del descontrol de los humanos por pisar tierra sin haber antes navegado. La soledad moldeó mis pensamientos ocultándolos. Así que al dar paso a la pubertad y adolescencia, mis años de gran promesa terminaron, sólo sobresalía en Lengua y literatura y Arte, dejando atrás concursos de matemática para reemplazarlo con música y libros que leía a solas en mi casa después de terminar la escuela. Nunca reprobé los exámenes y a pesar de algunos rojos que sonreían en mi libreta, siempre salía invicta; yo sólo no hacía las tareas, a menos que sean de mis cursos favoritos, y mucho peor cuando a finales del 1er año formé una minibanda con unos amigos del colegio, era muy apresurado, logramos poco y aprendimos mucho. Al cantar temía pronunciar parte de lo que leía en casa, pero, nunca pasó.

Anduve “bohemia” hasta 4to año, que fue cuando terminó la banda y mi vida en Comas. Pasé a las lejanas tierras cerca de la bahía de Ancón y en el nuevo colegio la vida solitaria irradió de nuevo desde mis entrañas, ya no lo pude evitar, me dediqué a creer en magias melancólicas y soñolientas que el libro otorgaba, dejé de lado la nostalgia por la música que no pudo ser y comencé a escribir más poesía. La vida se sintió frágil en ese año, ya no era la típica chica conocida por todos, pasé a ser la voz que no se escucha a menudo, lo que me hizo sentir muy segura y aliviada de tanto barullo.

Los libros de mi padre tuvieron acogida en la nueva casa, y esta vez, sin molestia alguna. En una habitación más grande que mi cuarto guardaban posición aquellos libros de pastas amarillas y hojas con aromas de azur. Mi papá y yo pintamos las paredes de aquel recinto. Fue el azul, por unanimidad, el color elegido, azul cielo para ser más exacta. Pasaron así mis interminables horas de lectura dentro de ese fortín de luz que acariciaba el cielo. Ya podía disipar la mayoría de mis dudas acerca de mi futura profesión, o bien literatura o bien arte. Mis padres me dieron la libertad que siempre hubo, lo que calmó las aguas del lago en el que me ahogaba. No había problema en la decisión, pero mis padres, como los profesores que son y por el temor a la realidad que nos acecha, me sugirieron que debía seguir otra carrera a la par de ésta, con la cual pueda apoyarme en el sentido económico, pues ellos no estarían el tiempo suficiente como para ver que me acomodase en una silla, escriba, y pida propina y pasaje a la vez. Así que me matricularon en Pamer con el fin de ingresar a San Marcos, pero valga la coincidencia por mil palabras. Postulé a la UNFV mientras iba 3 meses en academia, e ingresé a lingüística siguiendo lo estipulado por mis padres. La verdad, debo confesar que por primera en mi vida me sentí hecha de concreto. Mis familiares congratulaban mi ingreso, pero yo aún no lo hacía; -será la emoción- mentíanme mis padres, yo sonreía sulfurada de tanta desdicha. Cuando llegué a la casona, y al hablar con la directora de la escuela, desperté de aquel invierno que maldecía el lápiz del sábado, pues me dio la opción de reubicarme debido al bajo número de alumnado a la carrera de literatura. ¿Fue algún síntoma literal agudo o simplemente el destino va de acuerdo a mis pedidos? No lo sé. Mi corazón tirita cada vez que ocurren imprevistos muy certeros. Dudo que la vida me tienda caminos derechos por este cielo, pero ya sabré congeniar con las tormentas o temblores, todo dependerá de que viva el sueño.

Con libros sin penas

Suelo leer o estudiar en mi cuarto o en la biblioteca familiar. En esta última paso más tiempo, creo que ya la convertí en una sucursal de mi cuarto, pues varias veces me quedo a dormir allí. 
Mi habitación posee una gran vista del jardín de rocas y plantas que habitan mi patio y de una avenida no tan concurrida (el ambiente y sus alrededores mantienen un constante clima de paz). Pareciera que todo está confabulado para el estudio perfecto, pero hay un detalle que olvidé mencionar: cuando estoy en mi cuarto sólo puedo tolerar la luz una hora o menos, luego me envuelvo en los brazos de Morfeo y no suelo despertar de su abrigo con tanta facilidad, por eso, voy a la habitación contigua a ésta: la biblioteca. En este espacio invadido por el vicio paterno de coleccionar libros en grandes estantes y de poesía pintada en cada muro azul, consigo leer, estudiar y repasar con mayor soltura, pues siempre tengo una fiel taza de café a mi lado y el resguardo de tantas letras en donde me enfrasco. Al parecer, aquí sí siento ese calor que siente cualquiera al estar en donde debe, con quienes pertenece. No digo que no me sienta bien con las personas, pero lo que ilumina mis ideas, lo que derriba mis prejuicios del mundo actual, lo que me tiende riendas para alcanzar el placer de ser yo misma y retratar lo bello de la humanidad, son los libros con quienes vivo y de quienes espero conocer más. La vida en mi biblioteca vale ser vivida, no hay dudas de su musicalidad.
(Espero no ser muy subjetiva con respecto a mi lugar de estudio y lectura, pero no puedo evitar expresar lo que realmente pienso de ello).

lunes, 13 de junio de 2011

Hoy...

Este un fragmento del poema que hice hoy en la mañana, no daré más detalles, pues es muy obvio que la razón está destinada a morir conforme se lee...

Hoy escribiré, hoy la reflejaré en la faz del papel, acrisolado.
Hoy la veré tras el cielo del delirio
y leeré sus sueños mientras él cuente mis suspiros.
Sé que habré de palidecer en cada paso,
sé que cuando su ventana vibre yo viraré el corazón y volaré,
no hablaré, porque del labio se desprende aromas que delatan al ser que ama...
No correré el riesgo...

Mas aún confieso que la sequedad de las letras
comienzan a tomar forma,
una especie de bandera sobre el rosal,
cualidad para entonar los suspiros del fuego
en calidad del cándido fervor eterno...
temer la reacción del viento ante la niebla palpitante
no es casual lo del sepulcro al tiempo
entiendo el juego de las sombras, no miento.

Distraes la presión... ¿Existes?

jueves, 26 de mayo de 2011

HOMENAJE AL DÍA DEL QUECHUA

Siguiendo a mis instintos lingüísticos, encontré a José María Arguedas en la sección de "Madre Tierra" del periódico "La Primera" . Degusté al leerlo por lo complejo que me resulta el quechua (me encanta lo complejo). En su poema -escrito en quechua-, él es tan "tierno" para imprecar a los advenedizos que ignoran nuestras raíces; empezando por cómo suena el título: "Pachakutiy taki", y por su anáfora contundente: "Ama wayqey manchankichu, fulano hermano..." ("No temas hermano, fulano hermano..."), como queriendo advertirlo y a la vez burlándose de sus especulaciones sobre la vida andina. No es soez, sólo es enfático.

Y ahora hemos aquí, junto a sus letras, homenajear al Día del Quechua:

Pachakutiy taki
(Canas, Cusco, 1921)

Fragmento

Kunan punchaymanta
chayqa karaqo tukukapun
tukuyta qonqanayki
Suwa suwarunakuna
Maytaq chakrayku
maytaq uywayku
Suwa allqu mistikuna
kunan makiykupi wañunkichis
Kunan manañan
ñaupañachu kayku
manañan muspaykuchu
ni puñuykuchu
Kunanqa allintam rikchariyku
Karaqo
[…]
Desde el día de hoy
esto carajo se terminó
has de olvidarlo del todo
Ladrón hombres ladrones
Dónde están nuestras chacras
dónde nuestros animales
Ladrones perros mistis
Hoy en nuestras manos van a morir
Hoy no somos ya
como en el tiempo pasado
ya no estamos delirando
ni durmiendo

Hoy pues empezamos a despertar del todo
carajo
Ama wayqey manchankichu
fulano hermano
rumi chiqchi chayaqtinpas
fulano hermano
sara hank’allan ninki
fulano hermano
yawar unu puriqtinpas
fulano hermano
ayrampu unullan ninki
fulano hermano
No temas hermano
fulano hermano
y cuando llegue el granizo de piedra
fulano hermano
dirás “es tostado de maíz nomás”
fulano hermano
y cuando corra el río de sangre
fulano hermano
dirás “es agua de ayrampu nomás”

J.M. Arguedas.

jueves, 19 de mayo de 2011

Fantasía + Inteligencia = Poesía !!!

Si quiero poesía en mis costillas,
deberé neutralizar los sentimientos,
deberé con frío inherente
fantasear sin salir del ego.

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Acceder fríamente a la fantasía
es creer que ya no hay días^,
pensar en flores ocultas,
despertar a ciegas,
y con temor, amar;
diferenciar al sol de la luz,
socavar mi yo subjetival.

Un yo impersonal
se resbala en mis reflejos,
no es imposible,
pero al ver que seres ingentes
destrozan el meollo de lo ideal,
aterra, desliza la voluntad.

Debo estar obsesionada conmigo,
debo tener conciencia de un destino,
una diferente auténtica,
nunca inmersa en gravedad,
en constante tirantez,
despegando hacia lo indeseable,
oscilando la timidez.