jueves, 26 de mayo de 2011

HOMENAJE AL DÍA DEL QUECHUA

Siguiendo a mis instintos lingüísticos, encontré a José María Arguedas en la sección de "Madre Tierra" del periódico "La Primera" . Degusté al leerlo por lo complejo que me resulta el quechua (me encanta lo complejo). En su poema -escrito en quechua-, él es tan "tierno" para imprecar a los advenedizos que ignoran nuestras raíces; empezando por cómo suena el título: "Pachakutiy taki", y por su anáfora contundente: "Ama wayqey manchankichu, fulano hermano..." ("No temas hermano, fulano hermano..."), como queriendo advertirlo y a la vez burlándose de sus especulaciones sobre la vida andina. No es soez, sólo es enfático.

Y ahora hemos aquí, junto a sus letras, homenajear al Día del Quechua:

Pachakutiy taki
(Canas, Cusco, 1921)

Fragmento

Kunan punchaymanta
chayqa karaqo tukukapun
tukuyta qonqanayki
Suwa suwarunakuna
Maytaq chakrayku
maytaq uywayku
Suwa allqu mistikuna
kunan makiykupi wañunkichis
Kunan manañan
ñaupañachu kayku
manañan muspaykuchu
ni puñuykuchu
Kunanqa allintam rikchariyku
Karaqo
[…]
Desde el día de hoy
esto carajo se terminó
has de olvidarlo del todo
Ladrón hombres ladrones
Dónde están nuestras chacras
dónde nuestros animales
Ladrones perros mistis
Hoy en nuestras manos van a morir
Hoy no somos ya
como en el tiempo pasado
ya no estamos delirando
ni durmiendo

Hoy pues empezamos a despertar del todo
carajo
Ama wayqey manchankichu
fulano hermano
rumi chiqchi chayaqtinpas
fulano hermano
sara hank’allan ninki
fulano hermano
yawar unu puriqtinpas
fulano hermano
ayrampu unullan ninki
fulano hermano
No temas hermano
fulano hermano
y cuando llegue el granizo de piedra
fulano hermano
dirás “es tostado de maíz nomás”
fulano hermano
y cuando corra el río de sangre
fulano hermano
dirás “es agua de ayrampu nomás”

J.M. Arguedas.

jueves, 19 de mayo de 2011

Fantasía + Inteligencia = Poesía !!!

Si quiero poesía en mis costillas,
deberé neutralizar los sentimientos,
deberé con frío inherente
fantasear sin salir del ego.

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Acceder fríamente a la fantasía
es creer que ya no hay días^,
pensar en flores ocultas,
despertar a ciegas,
y con temor, amar;
diferenciar al sol de la luz,
socavar mi yo subjetival.

Un yo impersonal
se resbala en mis reflejos,
no es imposible,
pero al ver que seres ingentes
destrozan el meollo de lo ideal,
aterra, desliza la voluntad.

Debo estar obsesionada conmigo,
debo tener conciencia de un destino,
una diferente auténtica,
nunca inmersa en gravedad,
en constante tirantez,
despegando hacia lo indeseable,
oscilando la timidez.

ÚLTIMOS ESPASMOS: Neutralización del sentimiento: Inicio de la fantasía

Di - ergo

Sé que lo contemplo,
en verdad, es bello.
lo veo tras el sueño
evocado de los credos.

Es sublime cuando intento pensar,
es vacío decir que no siento,
lo miro y sé que es cierto,
y a cuadros aún más intenso.

Impensable, increíble,
rayano a mi locura,
una letra en su figura,
una luz en mi tersura.

Es natural creer que es verdad,
que en las sombras de un espejo
pueda la luz hablar
y delatar al corazón risueño y tenaz,
consumiendo lo amargo,
avivando lo que pudo cegar.

Quid...

Extremadamente pío,
oriundo marino,
su candor reflejaba su todo,
mil azures se desprendían a su anchura.

Él custodiaba el perfume del mundo.
Él poseía el bravío de las ondas iracundas.
Él mecía a la luna en noches oscuras,
y combinando su pavor con la locura
se sinceró a lo adverso,
destruyó los cielos y tempestades poblaron la Tierra,
desterró a las almas que servían al glorioso;
reinventó la vida apagando vidas.
Y a escaso tiempo se acordó de ella.
Solitaria, vagaba por las nebulosas;
sus pupilas destrozadas por el odio,
insufrible a más no poder.
Su ignorancia al engaño lo sucumbió entero,
lo que una vez dijo terminó en pecado.
la vida es tan difícil de rehacer,
siempre hay astillas en el reino del pino.

La osciló del brazo con letal lividez,
no hubo respuesta desligada a lo execrable,
y ante la poca cáfila que había, se perdió, inhibida.

Torcido, enmarañado en ideales contrariados,
desdeñó su piel, su ley, sus palabras de hiel;
era tarde, era pronto, era el el azul en los ojos de Brida.

Se abalanzó con la mirada, hurgando entre nubes,
gimiendo por el sol embozado, vacilante del delirio,
y tras siete penumbras cayó complacido sobre la niebla.
Brida, impávida, indolente, atisbó la sangre, las lágrimas,
el último lecho del quien tanto amó; parpadeó,
y una fulgente luz redentora desfiguró el destino:
Brida desvanecía sus injurias y buscaba el corazón amado,
el gélido pecho, y la palabra "perdón" enajena su alma con brazos tibios,
el fin del calor corpóreo, ígneo, como lo fue en el tiempo del manantial.

Y ahora, tras siete siglos, ella carga la ausencia,
intenta domar los tiempos so presión del viento,
lee libros sobre amores ajenos desterrándose en silencio.

Ella aún siente su aroma ultramarino.
Ella puede cerrar los ojos y saber que él está vivo,
deseando sólo converger sus almas en rotundo vuelo,
sin designios, sin delirios,
solos, a orillas de los cielos.