Sé que lo contemplo,
en verdad, es bello.
lo veo tras el sueño
evocado de los credos.
Es sublime cuando intento pensar,
es vacío decir que no siento,
lo miro y sé que es cierto,
y a cuadros aún más intenso.
Impensable, increíble,
rayano a mi locura,
una letra en su figura,
una luz en mi tersura.
Es natural creer que es verdad,
que en las sombras de un espejo
pueda la luz hablar
y delatar al corazón risueño y tenaz,
consumiendo lo amargo,
avivando lo que pudo cegar.
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