Lo siguiente es lo más parecido a un poema que pude escribir algún día, un día de esos cuando no sabes si despejar tu mente saliendo a la puerta de tu casa o simplemente recluirte en lo más oscuro de tu cuarto y observar a través de un muro de cristal todo lo que no te atreves a presenciar. Mejor dicho, un día de decepción, algún drama existencial personal. Esto es lo poco que pude rescatar después de que un virus borrara sin piedad parte de mis archivos (y pido disculpas por imponer a la muerte su presencia en esas líneas, es que deben tomar en cuenta que cuando lo escribí no tenía los ánimos en las nubes, no tanto así que digamos)

SALVAXION
¿Por qué a mí?
si solo estoy aquí
y no digo nada
el miedo es tan incontrolable
sigue corriendo por mis venas,
sigue,
y aún yo viva,
pero si ya he muerto,
¿Por qué sigo respirando
lo que tú también respiras?
Espero,
tal vez mi espíritu está ahí,
aunque no lo veo,
yo sigo muerta,
a la vista de todos,
y así me hablan,
así me escuchan,
todos…
siempre han sido
tan raros para mí
Siempre,
todas las cosas que dije
enmascaradas tras una burda agonía
te mentía en cada sonrisa,
tú en cada palabra
que puedo decir,
esa era mi vida
¡No más!,
me apena pensar en ti,
porque no te recuerdo
como debería;
porque jamás
te he visto como eres.
Solo soñaba en rosas,
no me percaté de tus espinas
No quiero verte,
con mis ojos, otra vez no,
quiero volver a morir
sin tener que estar ahí,
y sobrevivir a mis plegarias,
sangrar en mis delirios
en la viva llama de la muerte
tirar mi vida al vacío,
y después sonreír
como buena actriz.
Mis caretas tan usadas están,
pero encontraré la indicada
cada una la veo en la gente,
en cada una de ellas,
de esas con las que compartí mi vida
con las que me hirieron
(me sangraban respiros)
hasta desaparecerme.
Aunque fuera de su vista
ya nada me aqueja,
sigo en el drama,
ellas lo observan
No me conozco,
es casi lo más seguro,
aunque lo contrario es lo que saben;
no he tenido nada que ver conmigo,
todos me han visto como han querido.
Sé que puedo
hacer todo lo que digan,
lo hago porque no sé
como seré yo frente a eso,
y me da curiosidad.
Al parecer el horizonte
aún tiene libertad.
Miro por dentro de mis ojos
y no me encuentro,
sé que estoy muerta,
pero debe haber alguna razón
por la cual suspiro,
no lo logro entender.
Necesito el aliento de los demás
para poder caminar,
cada paso es un desierto
a lo largo de mi mortalidad
un trecho tan corto al abismo,
camino en frialdad.
Pienso,
y no sé como hago eso,
sólo tengo miles de vidas
esperando ser perdidas,
miles de sonrisas desprendidas,
y eso es lo que más duele,
tener que darlas y recibirlas,
si cada una viene desde adentro,
una creación en el mínimo encuentro,
y aunque, nadie me crea,
nada es peor
de vivir lo que soy,
y tener que fingir
cada sonido,
cada palabra de mi garganta
es una farsa tan realista
tan creíble
que me da miedo pensar
que en una de ellas
esté yo en realidad.
Yo, me consideraron
la viva imagen de la bohemia,
por siempre errante,
aunque casi esa magia no me acompaña,
con ella camino a través de monzones,
a través de desafíos;
mis pies los uso
sólo en un desquebrajado camino,
como en los momentos de alegría,
en esos que me aterra
perder el control y correr de la vida,
las agujas del reloj
ya giran en contra mía.
El bien y el mal están de mi lado,
ambos me protegen,
y me obligan a odiarlos,
como un padre a su hija,
tantas paranoias
sobre una mágica agonía.
Nada es simple,
eso es un cumplido,
si se trata de mí.
Todo lo que está en mis manos
tiende a desvanecerse
con tanta calma y seguridad,
al punto de parecer,
que todo eso ya ocurrió
en un tiempo de oscuridad,
dentro de mis pasadas memorias,
tal vez inmoladas por la futura realidad.
Y,
nunca podré ser,
ya que todo lo que soy
es algo que no recuerdo,
todo tan frío.
Nada sé de mi existencia,
estoy perdida,
y a la vez sigo mis propias pistas,
es una profana confusión,
quizás la confusión
es el lazo truculento que a lo humano, lo hace mío…
Ahora, mi mente duerme,
trabaja mi subconsciente,
profiere la verdad mitómana,
no oculta ningún día
toda mi vida nada asceta,
en un estado de pasmo e inseguridad frenética,
y están obvio pensar
de que sea otra treta más,
pero no, ya no quiero desandar
es la primera vez que no lo voy a intentar.
Esas lágrimas que caen allá
no son una más en mis irreales tristezas.
es la máxima expresión
de una vida profanada de ellas.
Lo cálido se apoderó de mis sentidos,
siento que todo fluye,
hay sangre en cada huella que dejo,
por fin se acerca, la libertad, tan rápida,
sólo espero que lo único que pida
no desvanezca en oídos ajenos a los míos,
y que siga más allá de la razón,
hacia un futuro cercano
cuando mi corazón vuelva a nacer sensible
en la cima de la visibilidad
dentro de un mar sabor a vida
ese día de constante estabilidad sin medida,
ese día será cuando posea el control
y escuche de entre una gritería,
el arrullo de la salvación.
Agnus

SALVAXION
¿Por qué a mí?
si solo estoy aquí
y no digo nada
el miedo es tan incontrolable
sigue corriendo por mis venas,
sigue,
y aún yo viva,
pero si ya he muerto,
¿Por qué sigo respirando
lo que tú también respiras?
Espero,
tal vez mi espíritu está ahí,
aunque no lo veo,
yo sigo muerta,
a la vista de todos,
y así me hablan,
así me escuchan,
todos…
siempre han sido
tan raros para mí
Siempre,
todas las cosas que dije
enmascaradas tras una burda agonía
te mentía en cada sonrisa,
tú en cada palabra
que puedo decir,
esa era mi vida
¡No más!,
me apena pensar en ti,
porque no te recuerdo
como debería;
porque jamás
te he visto como eres.
Solo soñaba en rosas,
no me percaté de tus espinas
No quiero verte,
con mis ojos, otra vez no,
quiero volver a morir
sin tener que estar ahí,
y sobrevivir a mis plegarias,
sangrar en mis delirios
en la viva llama de la muerte
tirar mi vida al vacío,
y después sonreír
como buena actriz.
Mis caretas tan usadas están,
pero encontraré la indicada
cada una la veo en la gente,
en cada una de ellas,
de esas con las que compartí mi vida
con las que me hirieron
(me sangraban respiros)
hasta desaparecerme.
Aunque fuera de su vista
ya nada me aqueja,
sigo en el drama,
ellas lo observan
No me conozco,
es casi lo más seguro,
aunque lo contrario es lo que saben;
no he tenido nada que ver conmigo,
todos me han visto como han querido.
Sé que puedo
hacer todo lo que digan,
lo hago porque no sé
como seré yo frente a eso,
y me da curiosidad.
Al parecer el horizonte
aún tiene libertad.
Miro por dentro de mis ojos
y no me encuentro,
sé que estoy muerta,
pero debe haber alguna razón
por la cual suspiro,
no lo logro entender.
Necesito el aliento de los demás
para poder caminar,
cada paso es un desierto
a lo largo de mi mortalidad
un trecho tan corto al abismo,
camino en frialdad.
Pienso,
y no sé como hago eso,
sólo tengo miles de vidas
esperando ser perdidas,
miles de sonrisas desprendidas,
y eso es lo que más duele,
tener que darlas y recibirlas,
si cada una viene desde adentro,
una creación en el mínimo encuentro,
y aunque, nadie me crea,
nada es peor
de vivir lo que soy,
y tener que fingir
cada sonido,
cada palabra de mi garganta
es una farsa tan realista
tan creíble
que me da miedo pensar
que en una de ellas
esté yo en realidad.
Yo, me consideraron
la viva imagen de la bohemia,
por siempre errante,
aunque casi esa magia no me acompaña,
con ella camino a través de monzones,
a través de desafíos;
mis pies los uso
sólo en un desquebrajado camino,
como en los momentos de alegría,
en esos que me aterra
perder el control y correr de la vida,
las agujas del reloj
ya giran en contra mía.
El bien y el mal están de mi lado,
ambos me protegen,
y me obligan a odiarlos,
como un padre a su hija,
tantas paranoias
sobre una mágica agonía.
Nada es simple,
eso es un cumplido,
si se trata de mí.
Todo lo que está en mis manos
tiende a desvanecerse
con tanta calma y seguridad,
al punto de parecer,
que todo eso ya ocurrió
en un tiempo de oscuridad,
dentro de mis pasadas memorias,
tal vez inmoladas por la futura realidad.
Y,
nunca podré ser,
ya que todo lo que soy
es algo que no recuerdo,
todo tan frío.
Nada sé de mi existencia,
estoy perdida,
y a la vez sigo mis propias pistas,
es una profana confusión,
quizás la confusión
es el lazo truculento que a lo humano, lo hace mío…
Ahora, mi mente duerme,
trabaja mi subconsciente,
profiere la verdad mitómana,
no oculta ningún día
toda mi vida nada asceta,
en un estado de pasmo e inseguridad frenética,
y están obvio pensar
de que sea otra treta más,
pero no, ya no quiero desandar
es la primera vez que no lo voy a intentar.
Esas lágrimas que caen allá
no son una más en mis irreales tristezas.
es la máxima expresión
de una vida profanada de ellas.
Lo cálido se apoderó de mis sentidos,
siento que todo fluye,
hay sangre en cada huella que dejo,
por fin se acerca, la libertad, tan rápida,
sólo espero que lo único que pida
no desvanezca en oídos ajenos a los míos,
y que siga más allá de la razón,
hacia un futuro cercano
cuando mi corazón vuelva a nacer sensible
en la cima de la visibilidad
dentro de un mar sabor a vida
ese día de constante estabilidad sin medida,
ese día será cuando posea el control
y escuche de entre una gritería,
el arrullo de la salvación.
Agnus
No hay comentarios:
Publicar un comentario